jueves, 3 de diciembre de 2015

Llegas tarde

La verdad es que cada día que pasa me voy dando mas cuenta de que el colegio me aportó muchas cosas  las cuales en su mayoría buenas (amigos, conocimientos,valores etc), pero muy a mi pesar el Instituto no me trajo nada más que desgracias y me hizo aborrecer todo lo que rodea un libro.
Cabe la posibilidad de que fuera gracias a la basura de profesorado educación que allí daban. Todavía no he visto a nadie que haya salido de aquel centro con la cabeza amueblada y con ganas de seguir. Bueno eso si no contamos con los hijos de los Directores, que esos sí salían con la ESO aprobada en modo "Dios", es lo que tiene que tu mismo padre te de clases. Estoy seguro de que eso me pasa a mi y tengo a mi Padre calentándome la hoya para que estudie es muchísimo más severo conmigo que con los demás.

De hecho lo tengo visto y comprobado ya que realicé una prácticas en su empresa. Mano a mano padre e hijo y la verdad es que me hizo amar su trabajo. La responsabilidad, la constancia y por último el fruto.

A partir de ese momento valoré más sus manos y a él mismo. Ya que lo he visto miles de veces levantarse a las seis de la madrugada para que hubiera un plato de comida al medio día, y eso se lo deberé hasta el día que muera.
Aunque le falten partes de su cuerpo que han sido arrancadas en quirófanos sé que si le cortaran lo poco que le queda, seguiría en pie.

De mi Madre he aprendido muchas cosas, no digo que mejores ni peores, sino diferentes ya que he pasado mucho más tiempo con ella que con cualquier otra persona y de todo lo que leeréis abajo seguirá faltando infinidad de cosas.
Todo lo que me enseñado me ha valido y me ha hecho mejor persona ya que:
He aprendido a escuchar aunque la mayoría de veces no estuviera de acuerdo con el manifiesto.
He aprendido a llorar y ver como llora ella.
He aprendido a sacar los riñones hacia delante y a dejar la piel en el intento.
He aprendido a valorar lo poco que tenía y a nacer cada día, viviendo el presente.
He aprendido a volar entre los problemas y darle prioridad a algunos para no agobiarme con todos.
He aprendido a quemarme con la sartén y a curarme con besos.
He aprendido a que hay que agachar la cabeza algunas veces y que se DEBE tenerla alta SIEMPRE.

A todo esto añado que JAMÁS me ha puesto la mano encima ni ella ni mi padre, también es porque nunca me lo he ganado.

Por eso, mis mejores profesores han sido ellos, porque lo poco que recuerdo de mi niñez es ver como me enseñaban a leer, a sumar y a vivir.
Ellos son los únicos docentes a los que le guardaré siempre respeto; dos personas que me han dado todo lo que tengo.

La deuda que tengo con ellos no la podré pagar ni en cien vidas.                                                                                                                                                                                                               Cutter

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