Mi compañera tiene clases de Inglés los Lunes por la mañana con lo cual me toca madrugar un poco e ir a mi casa andando.
En el camino a vuelta podría encontrar al menos a ocho "Sin nombre", esos que se arrodillan cuando pasas y alzan la mano con la esperanza de que le caigan un par de monedas.
Para mi son verdaderos magos porque si observas bien a las personas que pasan a su lado, son capaces de volverse invisibles y se quedan en nada.
En un post antiguo me refería a una ley que defendiera a los animales, porque merecen un hogar pero también me hace pensar que puta cruda es la vida que ni siquiera somos capaces de arreglar nuestras diferencias y me entristece ver cada vez con más frecuencia a personas tiradas sobre una manta con la mano alzada.
Soy consciente de que este problema moral nunca se va a solucionar porque admitámoslo; necesitamos a personas así para avanzar a pasos agigantados aunque eso suponga pisar los cadáveres de los mudos.
Todos trabajamos desde jóvenes para poder optar a una pensión lo más abultada posible. Así nos permite poder comprar comida,tabaco, ir al cine y seguir ahorrando para en un futuro parir una criatura y traer al mundo.
Piensa que esas personas nunca podrán optar a una vivienda fija, un vehículo, una escapada a la playa....
Están condenados a vagar como nómadas hacia el sol que más calienta
Tristemente pienso en el chaval que vende pañuelos junto a los semáforos sabiendo que nunca tendrá la vida tan "fácil" como la puede tener cualquiera que nazca en un país Occidental. A pesar de eso siempre conserva esa sonrisa que deslumbra a los peatones consiguiendo que los inviernos no sean tan frígidos.
Cutter
Me gustaría acabar citando un poema de Enrique Falcón, uno de mis referentes y admirados poetas.
Cutter
Me gustaría acabar citando un poema de Enrique Falcón, uno de mis referentes y admirados poetas.
No
adoptes nunca el nombre que te dé la policía
No acerques tu caricia a la piel del invasor
No comas de su trigo, no bebas más su leche
No dejes que tu alberca la vuelvan lodazal
No esperes casi nada de su magistratura
No reces en su lengua, no bailes con sus ropas
No pierdas nunca el agua que duerme a los guardianes
Ni alojes en su boca la sal de tu estupor
No guardes en el sótano más bombas incendiarias
No firmes con tu letra los presagios del poder
No tiendas más cadáveres en la comisaría
No esperes nunca nada de la voz del ataúd
No entregues tu camisa a ninguno de sus bancos
Ni viertas en tu vientre el pozal de una bandera
No lleves a tu amigo a los pies del impostor
No dejes que su lengua fructifique tras tu casa
No permitas a tus hijos,
nunca dejes a tus hijos
esconderse en su jardín.
No acerques tu caricia a la piel del invasor
No comas de su trigo, no bebas más su leche
No dejes que tu alberca la vuelvan lodazal
No esperes casi nada de su magistratura
No reces en su lengua, no bailes con sus ropas
No pierdas nunca el agua que duerme a los guardianes
Ni alojes en su boca la sal de tu estupor
No guardes en el sótano más bombas incendiarias
No firmes con tu letra los presagios del poder
No tiendas más cadáveres en la comisaría
No esperes nunca nada de la voz del ataúd
No entregues tu camisa a ninguno de sus bancos
Ni viertas en tu vientre el pozal de una bandera
No lleves a tu amigo a los pies del impostor
No dejes que su lengua fructifique tras tu casa
No permitas a tus hijos,
nunca dejes a tus hijos
esconderse en su jardín.