Hoy he vuelto a las calles (no penséis mal) con el objetivo de patear la ciudad en busca de algo remunerado (la palabra empleo me causa ardores) encontrándome el mismo semblante en todas las empresas.
Pongámonos en situación.
Te diriges a entregar tu Curriculum Vitae, Carta de presentación, tarjeta etc y los empleados o dueños del establecimiento te observan con una expresión extraña dando la sensación de que en vez de ir a ofrecer tu cuerpo, tu mente, y tu tiempo a dicha empresa, vas a pedir limosna.
Me da la impresión que lo de entregar un Curriculum a estas alturas es igual de vergonzoso que sacarse la chorra en mitad de una guardería.
Entro a un bar oh yeah y las reacciones no pueden esperar: En la cara de los clientes se puede leer lo que piensan:
- Otro en paro mendigando trabajo
- Esto en mis tiempos no pasaba
- Normal que no tenga trabajo, con esa cara
- Lleva más adornos en las orejas que un árbol de navidad
- Este no aguantaría ni dos meses detrás de la barra
En cambio, ellos siguen bebiendo su Larios-Pepsi a las 4 de la tarde mientras que sus mujeres les planchan el pijama y les lavan los calzoncillos, pero no seré yo quien los juzgue, eso es infinitamente más noble que lo que hago yo, DONDE VA A PARAR.
La cuestión es que al final el folio acaba en la basura, como todo.
Recuerdo que no hace mucho te decían: "ya te llamaremos", pero ahora ni siquiera tienen la intención de que te vayas con una media sonrisa falsa.
Directamente balbucean algo parecido a un "Gracias" mientras se dan la vuelta medio colorados y seguramente aguantando las ganas de partirse la caja torácica de las carcajadas que se van a pegar a tu costa.
Tengo pensado echar un par de cartas en dos empresas a los que les gusta hacer eso, con una nota amenazando de muerte a sus familiares, solo para ver si realmente se atreven a dedicar treinta segundos de su infinito tiempo para abrir el sobre donde entrego mis conocimientos, mi ser y mi tiempo.
La conclusión queridos y queridas, es que cada vez está mas masificado el mundo laboral y que siendo algo indigno para el ser humano (a mi parecer) nos vemos obligados a mendigar un empleo para poder subsistir en esta sociedad basura.
Al crear tanta risa a los empresarios me estoy pensando eso de hacer monólogos.
Finalizo la verborrea y el pataleo con una cita que me ha dicho hoy mi madre y me ha parecido sublime.
Cuando tenía dinero le llamaban: Don José
Cuando se arruinó y pedía para comer le decían: Juanito.
Nos vemos en los laureles.
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